14 junio 2007

David Pringle (Ciencia Ficción, las 100 mejores novelas, 1985)

Ed. Minotauro, 1990

Algunos fragmentos de ciertos libros mencionados en esta recopilación...

Crónicas marcianas, 1950 (Ray Bradbury)
El viento empujó la nave sobre el antiguo fondo del mar, sobre cristales enterrados hacía mucho tiempo, y las columnas, los muelles desiertos de már­mol y bronce, las ciudades muertas y las laderas moradas quedaron atrás...


Fahrenheit 451, 1953 (Ray Bradbury)

Sin encender la luz, imaginó el aspecto del cuarto. Su mujer, tendida sobre la cama, destapada y fría, como un cuerpo tendido sobre la tapa de un ataúd, con los ojos inmóviles, fijos en el techo por invisibles hebras de acero. Y en las orejas, muy adentro, los caracolitos, la radio de dedal, y un océano electrónico de sonido, música y charla que golpeaba y golpeaba la costa de aquella mente en vela. El cuarto estaba, en realidad, vacío. Todas las noches llega­ban las olas, y sus grandes mareas de sonido llevaban a Mildred flo­tando y con los ojos desorbitados, hacia la mañana.

El fin de la infancia, 1953 (Arthur C. Clarke)

No había error posible. Las alas correosas, los cuernos, la cola peluda: todo estaba allí. La más terrible de las leyendas había vuelto a la vida desde un desconocido pasado. Sin embargo, allí estaba, sonriendo, con todo su enorme cuerpo bañado por la luz del sol, y con un niño que descansaba confiadamente en cada uno de sus brazos.


Más que humano, 1953 (Theodore Sturgeon)

Alimentado inagotablemente por una lenta radiación atómica, aquel aparato era la solución práctica del vuelo sin alas, la clave de una nueva era en el transporte y el manejo de pesados materiales, y la posibilidad de iniciar los viajes interplanetarios. Construido por un idiota, tontamente instalado para reemplazar a un caballo muerto, estúpidamente abandonado, torpemente olvi­dado...

Los herederos, 1955 (William Golding)

La criatura roja estaba de pie al borde de la terraza sin hacer nada ... la barra de la ceja le bri­llaba a la luz de la Luna, sobre las grandes cavernas donde se escon­dían los ojos...


Las sirenas de Titán, 1959 (Kurt Vonnegut)

Las sirenas de Titán es la historia de un astronauta millonario, Winston Niles Rumfoord, que mete su nave espacial en un infundíbulo cronosinclástico (o, en la jerga de la cf, una corriente espacio–tem­poral). Él y su perrito existen ahora como «fenómenos ondulatorios pulsando en apariencia en una espiral distorsionada que empieza en el Sol y termina en Betelgeuse».

Invernáculo, 1962 (Brian W. Aldiss)

Obedeciendo a una ley inalienable, las cosas crecían, proliferaban, tumultuosas y extrañas.


La naranja mecánica, 1962 (Anthony Burgess)

La vieja Slouse, la mujer, estaba como petrificada detrás del mostrador. Calculamos que se pondría a crichar asesinos si le dá-ba­mos tiempo, así que pegué la vuelta al mostrador muy scorro y la sujeté, y vaya paquete joroschó que era, toda nuqueando a perfume y con los grudis flojos que se le bamboleaban como flanes. Le apli­qué la ruca sobre la rota para que dejase de aullar muerte y destruc­ción a los cuatro vientos celestiales, pero la muy perra me dio un mordisco grande y perverso y yo fui el que crichó, y ella abrió lá bo­caza chillando para atraer a los militsos. Bueno, hubo que tolchocarla como Dios manda con una de las pesas de la balan-za, y des­pués darle un buen golpe con una barra de abrir cajones, y ahí le salió la colorada como una vieja amiga. La tiramos al suelo y le arrancamos los platis para divertirnos un poco, y le dimos una patadita suave para que dejara de quejarse. Y al verla ahí tendida, con los grudis al aire, me pregunté si lo haría o no, pero decidí que eso era para después. De modo que limpiamos la caja, y las ganancias de la noche fueron joroschó, y después de servirnos algunos paque­tes de los mejores cancrillos, hermanos míos, nos largamos a la calle.

El mundo de cristal, 1966 (J. G. Ballard)

Es el espacio interior, no el exterior, el que hace falta explorar. El único planeta verdaderamente extraño es la Tierra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Vic, tanto tiempo. He andado desaparecido, como Mr Nowhere, estoy pero no estoy.

¿Este libro es reciente? ¿Donde se puede conseguir? Me tincó harto...

Avisen para hacer una juntación.


Christian Doebbel ((( d[-_-]b )))

Anónimo dijo...

HOLA!!! esta semana, podría ser mañana o el jueves. Yo tengo el libro, te lo puedo prestar, además está en www.librostauro.com.ar
Estas recopilaciones son excelentes para hacerse una idea de qué leer. Acá en plasmados sólo puse fragmentos de algunos libros que yo había leído, pero salen comentados unos que tienen toda la pinta de ser increíbles.
Estamos hablando!